Tal y como suena, el suelo pélvico actúa como "piso" de la zona pélvica. Se extiende desde el hueso púbico en la parte delantera hasta el coxis en la parte trasera. Está formado por varios músculos y tejidos conectivos que actúan como soporte de las funciones de los sistemas reproductivo, urinario y digestivo. Juntos, los músculos forman un diafragma o "cabestrillo" debajo de la pelvis.

El suelo pélvico tiene dos funciones: cerrar y sostener. En primer lugar, la función de cierre es importante tanto para la continencia como para la salud sexual. Esta función permite que la uretra y el ano se cierren y abran según sea necesario para ir al baño en el momento adecuado. También permite que la vagina se estreche o ensanche según sea necesario para las relaciones sexuales o para la inserción de un tampón.

La segunda función es proporcionar apoyo al contenido abdominal y a los órganos pélvicos. El suelo pélvico desempeña un papel importante en el mantenimiento de la presión intraabdominal adecuada. En el cuerpo femenino, los órganos pélvicos incluyen la vejiga, el intestino, el útero y el cuello uterino. Sin el apoyo del suelo pélvico, estos órganos serían inestables dentro de la pelvis. El suelo pélvico previene afecciones como el prolapso uterino, el cistocele y el rectocele. El prolapso uterino se produce cuando el útero desciende hacia la vagina. El cistocele se refiere al debilitamiento de la pared entre la vejiga y la vagina, mientras que el rectocele se refiere al debilitamiento de la pared entre la vagina y el recto. El prolapso uterino, el cistocele y el rectocele pueden causar graves disfunciones en los sistemas reproductivo, urinario y digestivo, por no hablar de los importantes dolores y molestias.

 Existe cierto debate en cuanto a qué músculos del suelo pélvico se consideran superficiales y cuáles se consideran profundos. Sin embargo, existe cierto consenso en que el suelo pélvico superficial está formado por tres músculos denominados esfínter anal externo, cuerpo perineal y músculo puboperineal, mientras que el suelo pélvico profundo está formado por los músculos pubococcígeos, ileococcígeos, coccígeos y puborectales1 . Las funciones de los músculos del suelo pélvico se solapan en cierta medida, pero, en general, los músculos profundos sirven más para sostener, mientras que los superficiales sirven más para cerrar y abrir. Dado que las capas del suelo cumplen funciones diferentes, es importante que ambas capas sean fuertes.


Cada vez son más las investigaciones que señalan la importancia de un suelo pélvico fuerte para mantener la salud en general. En primer lugar, la función del suelo pélvico se ha relacionado con una menor incidencia del dolor lumbar2. Aunque puede resultar sorprendente que el suelo pélvico influya en el dolor de espalda, lo cierto es que ambas partes del cuerpo trabajan conjuntamente. Para entenderlo, piense en el tronco como un contenedor en el que el suelo pélvico actúa como el "suelo" del contenedor. El diafragma actúa como el techo, mientras que los músculos abdominales y de la espalda actúan como las paredes del contenedor. Las paredes, el suelo y el techo trabajan juntos para mantener la integridad estructural del contenedor. Si alguna de las paredes se debilita, la integridad de todo el contenedor puede verse comprometida cuando aumenta la presión en su interior. Esto ocurre, por ejemplo, cuando una persona tose, estornuda, se ríe o se levanta. Una vez comprometida la estructura, el dolor de espalda puede ser el resultado de la inestabilidad del tronco.

Siguiendo con la analogía del contenedor, la debilidad del suelo pélvico puede causar dos graves problemas de salud: la incontinencia y el prolapso. El prolapso, como ya se ha comentado, se produce cuando un órgano de la cavidad pélvica sobresale a través de la cavidad vaginal. La incontinencia se refiere a la incapacidad de controlar el intestino y/o la vejiga de forma voluntaria. Si una persona tiene un mal control o daños en los músculos del suelo pélvico, corre un alto riesgo de desarrollar incontinencia. Tener un suelo pélvico fuerte reducirá el riesgo de desarrollar prolapso e incontinencia.

Además, desde un punto de vista preventivo, se ha descubierto que la mejora de la fuerza del suelo pélvico antes de las cirugías pélvicas, como las prostatectomías, produce una mejor función pélvica durante la recuperación de la cirugía3. Lo mismo ocurre con el entrenamiento del suelo pélvico durante el embarazo para mantener la función del suelo pélvico después del parto4. Los estudios también han demostrado que un suelo pélvico fuerte disminuye el riesgo de disfunción sexual en quienes han dado a luz5. Con todos los grandes beneficios de la fuerza del suelo pélvico, tiene sentido incorporar unos minutos de ejercicios del suelo pélvico a tu día.

 

Más información:

 

Referencias :

  1. Herschorn S. Anatomía del suelo pélvico femenino: el suelo pélvico, las estructuras de soporte y los órganos pélvicos. Rev Urol. 2004;6 Suppl 5(3):S2-S10. doi:10.1016/j.gtc.2008.06.003.PELVIC.
  2. Arab AM, Behbahani RB, Lorestani L, Azari A. Assessment of pelvic floor muscle function in women with and without low back pain using transabdominal ultrasound. Man Ther. 2010;15(3):235-239. doi:10.1016/J.MATH.2009.12.005.
  3. Singh F, Newton RU, Baker MK, et al. Feasibility of Presurgical Exercise in Men with Prostate Cancer Undergoing Prostatectomy. Integr Cancer Ther. 2017;16(3):290-299. doi:10.1177/1534735416666373.
  4. Mørkved S, Bø K, Schei B, Salvesen KÅ. Pelvic floor muscle training during pregnancy to prevent urinary incontinence: a single-blind randomized controlled trial. Obstet Gynecol. 2003;101(2):313-319. doi:https://doi.org/10.1016/S0029-7844(02)02711-4.
  5. Ozdemir FC, Pehlivan E, Melekoglu R. Pelvic floor muscle strength of women consulting at the gynecology outpatient clinics and its correlation with sexual dysfunction: Un estudio transversal. Pakistan J Med Sci. 2017;33(4):854-859. doi:10.12669/pjms.334.12250.